Convento de Cristo en Tomar (Portugal)
Viví en Portugal tres años, en este siglo. En ese tiempo, recorrí gran parte del país. Me gustan muchos sitios de Portugal: Évora, Coimbra, los canales de Aveiro, la magia de Sintra, la Pousada de Estremoz, … Recuerdo que nos íbamos muchas veces la familia (mi mujer y la niña de pocos meses) de fines de semana, o de excursión de un día.
Me gusta Portugal y me gustan los portugueses. Siempre he creído que hay una cierta desconfianza mutua (por su parte, nosotros nostramos cierta superioridad; por la nuestra, al revés), pero mi infancia en Huelva me ayudó, en parte, a ser abierto de miras en este sentido, y aceptar a las personas como son.
Siempre se quedan en la retina momentos mágicos, sitios inolvidables. Hoy quiero hablar de uno de ellos: el Convento de Cristo, en Tomar. Cerca de Lisboa (a unos 80-100 kms. si no mal recuerdo, al norte) está esta pequeña ciudad o gran pueblo. Caminar por ella es como caminar por muchos sitios de Portugal. Sin embargo, en lo alto del monte, está el Convento de Cristo.
Recuerdo la entrada a través de un jardín bien cuidado, y llegar de repente a la Charola. Recuerdo pasear por el claustro. Me gustó especialmente la ventana de estilo manuelina, y aparecer de repente en un sitio, casi fuera del convento, rodeado de muros y al aire libre. Luego me enteré de que era la vieja Capilla.
Pero lo que me sorprendió de verdad fue acceder, a través de una puerta, a la galería donde están las celdas de los monjes. Y meterme en una de ellas. Y escuchar el silencio entre los muros de la celda.
Luego, pasear por Tomar. Ver la sinagoga. Y tomar algo en un café viejo del centro. Lo siento, no recuerdo su nombre.
El convento es espléndido. ¡Y es Patrimonio de la Humanidad!
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Para aquellos que me dirán que en España hay cosas buenas… Cierto. Hablaré de ellas.

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