En la DGT, desde la llegada de Pedro Pere Navarro, se han producido grandes novedades. Hay varios aspectos donde se han incidido. En primer lugar, con el carnet por puntos. Algo que ha supuesto una gran revolución en los hábitos de conducción en España, aunque desde mi punto de vista está mal planteado. ¿Cómo se recuperan los puntos? ¿Cómo impacta esto en los profesionales?
Otro de los hitos donde se ha incidido es en la implantación de radares fijos y móviles, dotando a la Guardia Civil de elementos punitivos (más que de corrección del tráfico o preventivos). Un avance que puede ser bueno. Aunque mi punto de vista se basa en que los picoletos, en gran parte, tienen su labor más por el lado de la recaudación que por el control del tráfico. No depende de ellos; siguen indicaciones de arriba, pero lo hacen.
Luego está la preocupación por la seguridad en los vehículos de dos ruedas. Algo que es razonable. Pero no todo depende de la Administración central; por ejemplo, la Comunidad de Madrid está cambiando en algunos tramos aquella protección que tiene peligro para los automovilistas, por lo que… ¿se puede apuntar Pedro Pere Navarro el tanto?
Sin embargo, lo que tiene más importancia para los conductores es que la DGT facilite la conducción de los españoles. Y en esto, Pedro Navarro suspende. Suspende por varias razones. Suspende por que tiene la misma (o más) vena sancionadora y recaudadora que de corregir los problemas reales de la circulación en España: puntos negros, seguridad.
Pero también suspende por que, por ejemplo, en estas épocas estivales y en puentes, la DGT muestra su verdadera cara: son unos ineptos, unos cazurros que no saben gestionar circulación. Los atascos en las entradas de las grandes ciudades son norma de los fines de semana (y más en verano). La DGT (y Pedro Navarro sobre todo) lo sabe, y no toma medidas: a veces pone un helicóptero, pero para ver cómo va la circulación; los carteles de las carreteras, esos que cuestan tanto dinero poner y mantener, están desactualizados; los agentes no hacen casi nada. Y, lo peor, los carriles adicionales brillan por su ausencia. Es incríblemente claro como señal de que no tienen ni p–a idea que hoy, a las seis y media de la tarde, con un atasco en la A-5 desde el kilómetro 90, no haya carriles adicionales. No haya NADA para aliviar la circulación.
El señor Pedro Pere Navarro es un inepto. Un demagogo y un inútil. Lo ha demostrado muchas veces. Pero este domingo más. Igual estaba tomando unas cañas con los amigos viendo la previa del partido, o en la Plaza de Colón con la Cuatro (que le mola), pero usted, señor Navarro, debe gestionar bien tanto preventivamente como CORRECTIVAMENTE. Y en esto último no sabe. Nunca lo ha demostrado.
Mucha propaganda. Mucha frase grandilocuente y, a veces, necia. Pero lo que hay es inepcia. En situaciones como estas es donde usted, Pedro Navarro, Pere Navarro, debe demostrar su capacidad de gestión. O de gestió. Y para mi, usted está suspenso por inepto. Por incompetente. Por recaudador. Por inútil.

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