Los bueyes del Rey
Su Majestad Don Juan Carlos pidió ayer en su discurso de Nochebuena “tirar del carro en la misma dirección” para superar el momento económico que vivimos, que más que momento es continuum.
No es muy afortunada la frase viniendo de una institución donde el presupuesto ha incrementado este año de forma interesante, situándose, si no me equivoco, por encima de los 7 millones de euros. Ayer, cuando oía esto en el discurso, algún que otro dijo “que se recorte el sueldo él”.
Dejémonos de demagogias (¿o no?), y centrémonos en la idea central: hace falta más competitividad e innovación para salir de la crisis. En esto, Su Majestad tiene toda la razón. Pero esto no es tan posible como parece. La competitividad se aumenta con un descenso en los costes laborales, menor absentismo y, también, con un incremento real de la productividad, de lo que se produce. Esto no es posible con los costes actuales de la mano de obra en España, donde los sindicatos, además de costar dinero a las empresas, estorban su buen devenir, y donde decisiones sonrientes de subir el salario mínimo o las pensiones tienen su incidencia en esto (conozco gente que dice que para lo que cobra fuera mejor se queda en casa).
En cuanto a la innovación, ¿qué quieren que les diga? Las empresas que innovan ya lo vienen haciendo a pesar del gobierno: conozco alguna empresa ligada a la agricultura en Badajoz u otra ligada a los productos alimentarios en Murcia, pequeñas empresas que innovan per se. La innovación no se basa en financiar a consultoras para que implanten normas ISO que luego solo se llevan a cabo en un papel, o que realizan ejercicios de análisis de costes que luego los empresarios se pasan por el forro… Eso no es innovar: eso es crear empleo ficticio en consultoría, y llenar las arcas de los centros tecnológicos, cámaras de comercio, institutos de fomento o como se llame. En definitiva, se trata de clientelismo. Las empresas que innovan o que quieren hacerlo bien son proactivas hasta en la búsqueda de fondos.
El mensaje es claro en la idea central. Sólo hace falta aplicarlo. En cuanto a lo del carro, el Rey ha cambiado los osos por los bueyes, buena señal.
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Otra nota sobre el discurso: el Rey dijo que recordaba todos y cada una de las víctimas de ETA. Alguien a mi lado dijo “nómbralas”.
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