Caza mayor y menor, aquí y ultramar
La noticia del secuestro y expulsión de Luis Herrero por parte de los chimpancés, que así deberían llamarse a los policías o sicarios del Gorila Rojo, el tal Chávez, me pilló en el viaje de vuelta a España. Y es en este día y medio donde esto cogiendo la medida a lo que pasa o ha pasado en la semana que he estado fuera.
No me sorprende lo de Luis Herreros, como tampoco me sorprende la reacción de la izquierdista Elena Valenciano, y de su partido. Es extraño, por lo sorprendente de la constatación de la realidad, que una Secretaria de Relaciones Internacionales de un partido de la izquierda, el PSOE, no sepa ni en qué calidad es la visita de Luis Herrero, ni tampoco sepa el “estatuto” de observador internacional. En el caso de esta señora, o señorita, es, como digo, la constatación de la ineptitud, idiocia y falta de conocimiento de la materia que trata; nada sorprendente, por otro lado. Imagino que, además del código de conducta (sic) del diputado que viaja a otro país desconocerá otros muchos, por ejemplo, el que hace que la gente tenga cierto dominio de la Secretaría política de un partido ídem. ¿Qué puedo decir del PSOE y del gobierno? Nada, porque cada vez que me acuerdo de las relaciones con Venezuela me viene a la mente la cara de pánfilo y el gesto de idiota de Zapatero, diciéndole eso de “un momentín” al Gorila. Eso lo dice todo, agacharse para que se vea el culo.
Es claro que se trata de deshonrar, desprestigiar, al PP aquí y en ultramar. La imagen del juez cazador (que no campeador, como dice Jesús Cacho) con el hijo del movimiento, ahora ministro de justicia, emulando a quien odian a muerte, es un ejemplo claro de la connivencia en la que está el juez conferenciante con el gobierno. Rubalcaba habrá puesto lo suyo (¿alguien lo duda?), y Zapatero habrá sonreído, cómplice, al plan maquiavélico. Había que hacer algo ahora que habrá casi cuatro millones de parados para final de año y que lo peor de la crisis económica está por venir. Había que hacer algo, porque así se aniquila al PP y, de paso, a Esperanza Aguirre, clavo en el zapato, grano en el culo de un Zapatero que no sabe gestionar ni en las buenas ni en las malas, pero que enreda lo suyo.
Y la operación está en marcha. Pero el PP no explota lo que tiene que explotar. No explota, de una vez por todas, que la corrupción que sí, que está en todos los lados, pero que el PSOE tiene un gran historial. Filesa, Malesa, el BOE (que ahora es electrónico), Roldán, y más cosas en Madrid y otros lugares. No explota que el empresario que está imputado por Garzón tiene una foto con Zapatero sonriente. No explota que Garzón podría incurrir en un delito de cohecho, porque, ¿alguien piensa que se paga sus monterías? (yo tiendo a pensar que no; al fin y al cabo no creo estar haciendo nada malo: es lo que él y el PSOE quieren que los demás piensen del PP). Pero no, están siendo blanditos y dejándose llevar.
Y tipejos sin honorabilidad política como Tomás Gómez (que no hace nada en su vida pero enreda mucho), Blanco (que no tiene ni una carrera, se hace o se compra una casa en sitio protegido, pero enreda mucho) y Pajín (que no tiene ni idea de estrategia política pero sí que tiene una voz campanuda) se aprestan e desprestigiar al PP nombrando elementos tan higiénicos como la basura (cree el ladrón que todos son de su condición). Y claro, en la gente cala la idea de que el PP no es honrado, que es de lo que se trata.
La caza está abierta. Y el cazado ni hace mucho por revolverse, solo palparse el vestido para ver si está sano y salvo.
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Yo diría que está muerto…
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