El sorprendente caso del Orondoministro
Hay tipos que están en política, ocupando puestos de gestión importantes, y no sabemos ni qué hacen ni qué no hacen. Da la impresión de que no trabajan, no producen, no laburan (como dicen los argentinos). Uno de ellos es el Ministro de Justicia, el señor… eh… espera que no me acuerdo… Caamaño… ¡eso, Caamaño, con dos a!.
Francamente no sé cuál es la contribución de este señor a la gestión del gobierno de España, qué hace y qué no hace (más bien sé esto último), pero sí se una cosa: no está, pero habla un montón. Y disparata.
Recuerdo ahora las declaraciones empujando (más bien amenazando cogidos del cuello) a los miembros del Tribunal Constitucional a que digan ya de una puñetera vez que Cataluña es estado, nación o lo que quiera Laporta. Que lo digan ya no sea que la próxima imagen que veamos un día con representación oficial es ver a Lady Bikini abroncando al Orondoministro en vez de a la señora Casas. No lo ha dicho una vez sólo, no ha amenazado una vez sólo. Amenaza siempre que habla. Siempre que va a un acto público (el Orondoministro no trabaja, pero habla mucho, como hemos visto). Así resulta que hasta el charnego de Montilla hace amenazas fascistas con que el Estatuto debe validarse constitucionalmente para aplacar a los nacionalistas extremos (cuando eso es lo que siempre hemos hecho hasta ahora en España, aplacar y ceder).
Ahora va y dice, con respecto al extraño pero impresionante caso de intentar empurar, por parte del Gobierno del Estado a Antonio Rubio, subdirector de El Mundo, por revelar secretos oficiales (cuando eso es lo que hace continuamente el Gobierno del Estado) que este intento “puede sorprender”.
Inteligentes declaraciones. Muy inteligentes, válgame la ironía. Son tan inteligentes estas declaraciones como obvias las que hace el mismo señor, diciendo que es una “decisión propia de la fiscalía”.
No nos engañe, Caamaño. La fiscalía la controla usted, o mejor dicho Lady Bikini. Así es que no nos engañe. Si la fiscalía actúa contra el señor Rubio es porque usted, o De la Vega, o Zapatero, o Rubalcaba o cualquiera de los que se sientan con usted en la mesa los viernes por la mañana lo ha decidido. Como también se hizo lo mismo con el intento de callar al director de ABC, si no me equivoco. Usted es quien controla a la fiscalía, así es que la decisión propia de la fiscalía es suya. Es de De la Vega. Es del Gobierno del Estado. Si quiere cambiar la decisión no tiene más que decírselo a Conde-Pumpido. O directamente al fiscal. ¿O acaso cree que nos chupamos el dedo y pensamos que la división de los poderes del Estado existe en España cuando la mató guerra y la incineró ZP?
No nos engañe. Rectifique la “decisión propia de la fiscalía”. Y trabaje, hombre. Trabaje más e incordie menos.
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