Hay que darle más duro
Yo creo que García Ferreras, el director de La Secta tiene razón. El video de Wyoming es blando. Así es que yo quiero ser lo duro que quiere Contreras de sus lacayos, perdón, de a quienes paga.
Así es que yo creo que un tipo que habla en una rueda de prensa de que la televisión privada puede criticar a la televisión pública pero no al revés igual merece que le hagan lo que Wyoming ponía en boca de Herman Tertsch. O sea, en palabras de el mismo García Ferreras, “pasarlo bien estos días”.
Porque yo, señor García Ferreras, igual lo paso bien viendo como alguien le da a usted de hostias a la vuelta de una esquina, o viéndole como se retuerce como Berlusconi cuando entra en el coche de empresa, o viendo como está en el hospital unos cuantos días mientras se forma un revuelo fascista criticándome a mi, un tipo que usa un medio de comunicación como cualquier otro, por, supuestamente (y según usted), incitar a la violencia contra usted. Claro, que luego podría salir un amigo mío, o mi jefe, diciendo que lo que han hecho con usted es blando. ¿Le suena eso? ¡Ah! Y luego decir que hay que pasarlo bien, igual incitando a otra persona a darle una patada en los cojones…
Creo que me estoy exaltando. Pero igual esta es la forma en la que La Secta trata a sus espectadores. Así es que permítame, señor García Ferreras, que yo use este medio de comunicación para hacer lo que usted hace. ¿O me tengo que arrepentir de lo que he dicho? ¿O quizás he sido demasiado blando?
No lo sé. Creo que igual lo que me pasa es que veo poco La Secta. Pero… ¿sabe? No quiero verla.

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PD: ¿Qué habrá hecho el Wyoming ese para que ahora salga su jefe a patalear el sentido común?
Technorati Tags: García Ferreras, Wyoming, Herman Tertsch

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Hola, Gerentón:
Hace ya unos días que leí el comentario; fui a responder y no supe cómo. Hoy sigo sin saber.
Me vienen a la cabeza varias reflexiones, y ninguna especialmente santa.
¿Por qué apenas existen medios de comunicación liberales? ¿Por qué los políticos de la derecha son tan cobardes, ruines y miserables, tan incompetentes en el mejor de los casos?
La pregunta que subyace en mis reflexiones es siempre la misma. ¿Por qué no tenemos capacidad de combate? Nos insultan, nos amenazan, nos agreden, y no tenemos un arma equivalente a la que emplearon contra nosotros. Vale que la izquierda lleva desde siempre con el agitprop, lo tienen muy bien ensayado y disponen de todos los medios afines posibles. Pero ¿En todos estos años la derecha no ha aprendido nada?
Y entonces es cuando me miro a mí mismo y entiendo por qué. Yo tengo mis problemas, como todos, y me dedico a intentar resolverlos; son MIS PROBLEMAS; no pierdo el tiempo en putear al vecino, ni en aligerarle los bolsillos, ni en darle palos. Y éste es el problema. La izquierda, desde Stalin y Mao hasta Pepe Blanco o Bibiana Aído, considera su gran problema la revolución, y todo lo que sea apoyarla, promoverla, financiarla y ponerla en práctica es su meta, es SU PROBLEMA.
La derecha no ha (no hemos, no he)entendido que es un problema para la izquierda, y viceversa, que somos incompatibles porque la libertad y la dictadura (derecha e izquierda respectivamente, por este orden, que nadie se equivoque, por si algún zote de la ESO está leyendo, que no creo)son incompatibles; el bien individual no puede separarse del bien común, y viceversa. Cuando los liberales nos ocupamos de nuestros problemas y no nos ocupamos de luchar contra la izqierda estamos olvidando la cruda realidad, estamos ignorando y despreciando un problema gravísimo, tanto que es la mayor amenaza a nuestra propia existencia, a la libertad. No hemos (no he) enfocado la cuestión correctamente, no hemos identificado EL PROBLEMA. Creo que por eso no le buscamos remedio, no luchamos contra él, porque no lo consideramos nuestro problema. Por eso no tenemos medios de comunicación, ni agitadores de masas trabajando a destajo, ni perseguimos a los saboteadores del metro o de la economía. Simplemente estamos ocupados con nuestros problemas, y así nos va. Me viene a la cabeza aquéllo tan repetido de que “No siempre lo urgente es lo importante” (Fito y Fitipaldis en esta versión)
La respuesta de los medios a la agresión a Tertsch es terrible, lamentable, pobre, patética; incluso en las cadenas amigas ha habido un silencio apenas roto por comentarios de ánimo al compañero herido,pero en absoluto ha habido una reacción de condena firme y una respuesta concreta; habría bastado con decir no sólo que ha sido una canallada, sino que ha sido una agresión de Wyoming a la libertad, a todos los demócratas, al sistema de libertades, y hacer algo contra él. Buscar un arma que le haga daño y emplearla igual que él utiliza la suya (La Sexta). Responder. Pero nada, ni burbuja. Nos lamemos las heridas pero no buscamos un palo para responder. Y eso, en la guerra, es un suicidio.
Me alegro de verte de vuelta de tu viaje.
Un saludo,
Malintzin.
P.D. Si éste es el problema, la pregunta es ¿Qué se puede hacer? ¿Qué hay que hacer? ¿Vamos (voy) a buscarle una solución o voy a esperar que me llegue otro golpe? La libertad no va a esperar mucho antes de coger el tren rumbo Siberia vía Moscú.
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